Eran tiempos difíciles en mi casa, el recorte del estado había dejado a mi papá sin trabajo después de más de 20 años de fidelidad laboral. La reciente muerte de mi abuela materna tenía a mi familia buscando una nueva piedra angular en mi mamá, mi hermana acababa de iniciar el colegio, y el banco con sus abogados nos estaba dando las últimas notificaciones de “pague o los desalojamos” porque nosotros también fuimos de esas víctimas del UPAC. Si, eran tiempos difíciles, y yo que llegaba de un viaje que hice a otro país a aprender inglés patrocinado completamente por mi tio, me había presentado a una única universidad en la que me ya me habían aceptado y dicha universidad no solo era privada sino que era de las más caras… en esa época.
Con la liquidación del trabajo de mi papá pagamos el 50% del primer semestre, porque el otro 50% me lo había ganado en una beca por mi buen rendimiento en el colegio, pero para el segundo ya no había plata. En mi casa aprendí a vivir con lo necesario, mis papás nunca me llenaron de lujos, mayormente porque no tenían cómo dármelos, pero siempre fueron claros que eso no era un derivante de su amor por mi. Cuando yo dije en dónde quería estudiar, yo sabía que hablaba de una universidad cara, donde mis primos estudiaban y mis papás sabía que a diferencia de ellos, mi tio, tenía los medio económicos para envíar a sus dos hijos a esta universidad, y ellos no podrían pagar la de una hija. Pero entonces les dije: “yo me voy a pagar mi universidad, voy a hacer ICETEX como hizo mi papá y buscaré trabajo en la universidad para pagar mis gastos, llevaré lonchera, andaré siempre en bus y cuando me gradúe le voy a pagar juiciosa al ICETEX lo que me preste para estudiar”
Ah, pero no era tan fácil, ICETEX pedía muchas cosas para poderme dar el préstamo. Con mi papá reportado en datacredito por aquello del préstamo de la casa que habíamos perdido nos dejaba mochos de uno de los dos codeudores que pedían, el otro era mi mamá. Una de las amigas de ella se ofreció a semejante tarea pero fue rechazada porque era jubilada. Y estábamos allí, en mi primer semestre de la universidad, haciendo papeles para el resto y nos faltaba un codeudor. Y fue entonces, cuando de la nada, caída del cielo porque no se de dónde más, apareció Sandra, una compañera de trabajo de mi mamá que seguramente la vio llorando, desesperada, llamando a quien hubiera para que fuera de codeudor, y le djio: “tranquila Buenito, yo soy su codeoudora, ¿que hay que hacer?”. Nunca tendré palabras o cosas para agradecerle ese gesto a Sandra, algo que yo hoy no estoy dispuesta a hacer por un extraño, creo que ni siquiera lo haría por los de mi familia tan fácilmente. Pero allí estaba Sandra, ofreciendo que le embargaran su sueldo si yo, una peladita que ni conocía, no respondía al final de cuentas con ese préstamo. Sandra se hizo una apuesta de 12 años, y siempre estaré eternamente agradecida.
Y nos aprobaron el préstamo, así que cada semestre hice lo debido; la mitad la pagaba icetex, y la otra mitad la pagaba mi mamá con la tarjeta de crédito a 6 cuotas cada semestre. Yo me encargaba de lo mio, busqué trabajo para pagarme el bus, las fotocopias y el mecato. Cargué todos los días con mi almuerzo en lonchera por 12 semestres (aún lo hago) y estudié mucho para nunca perder ese crédito del ICETEX. Y el día del grado llegó, y la carta del ICETEX con él, donde decía algo como esto:
“Felicidades por tu grado, para que estudiaras te prestamos $15’000.000 que con los intereses suman una deuda de $22’000.000. Sin embargo si no desea pagar ese monto ahora, se puede diferir a 54 cuotas fijas mensuales y el interés por diferirlo es x% por lo que nos estaría pagando una deuda de $28’000.000. Su primer recibo llegará el próximo mes.
Att: ICETEX”
Y en ese Agosto empecé a pagar las cuotas que allí decía en el recibo que me llegaba. Mi salario de recién graduada no me alcanzaba sino para eso, pero yo estaba tranquila… con el tiempo yo aspiraría a un mejor salario y esa cuota nunca iba a aumentar, así que cada que podía redondeaba el pago mensual y de peso en peso iba a abonando al capital. Algún día esa cuota sería menos y mi salario estaría mejor. No veía la hora de pagar mi deuda con el ICETEX.
Hoy llegó ese día, 53 cuotas después llega el recibo para pagar esa última cuota, la número 54. Gracias ICETEX por otorgarme el préstamo, nunca me atrasé, siempre pagué y gracias a mi puntualidad algún otro joven colombiano tiene la oportunidad que yo tuve para pagarse una educación universitaria.

PD: Mi hermana terminó el colegio el año pasado y ahora empezó la universidad, como hace 12 años, ella ahora empieza otro ciclo, su crédito del ICETEX ya fue aprobado y yo soy su codeudora.
PD2: Cuando me den las garantías del préstamo tengo planeado una SUPER invitada a comer para mi mamá y para Sandra a un super restaurante BIEN fifí por allá en ciudad jardín para darle las gracias a ambas por arriesgar su sueldo por mi
Es un secreto, así que no les vayan a decir (shhhhhhh)
PD3: El recibo dice 41 cuotas porque cuando cambiaron el software fue como si reiniciaran la facturación. La carta con la explicación detallada me la dieron juiciosos los del ICETEX