De errores y arrepentimientos – Parte 3/3

“Ya no llore sobre la leche derramada” es la máxima de las revelaciones, seguida de “lo hecho, hecho está”. Pero yo creo que si uno puede arreglar un error pues le hace, y si no, pues se marca en la lista de cosas que no se vuelven a hacer NI POR EL PUTAS!

Tercera y última parte.

Mi error, mi arrepentimiento

Si, es fácil eso de los errores de los demás. Lo difícil es la ineptitud que tenemos para después de verlos poderlos archivar en la carpeta mental de “experiencia ajena que debo revisar para cuando me encuentre en algo similar (Yes/No/Cancel)”

Soy de ese tipo de personas que se jactan de ser responsables de sus propios actos. No creo en las personas que van por allí cometiendo errores que resultan perjudiciales para si mismo y para los demás, sobre todo, cuando es el mismo error y no dan la cara ni se preocupan por arreglarlo o no volverlo a cometer.

Por supuesto que tenemos que equivocarnos, hace parte de crecer. Pero también es cierto que el tiempo tiene que darnos la autoridad moral para afrontar las consecuencias de nuestros actos. Me choca la gente que no me entiende que yo piense que debe ser así.

Si el éxito es nuestro y lo usamos para aprender y crecer, entonces ¿por qué nos encontramos con personas para quienes es tan difícil aceptar que equivocarse también lo es? No se trata de darnos látigo, se trata de ser responsables.

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De errores y arrepentimientos – Parte 2/3

En esta segunda parte empezamos a delegar, se llama:

Error de alguno, arrepentimiento de otro

Típico, porque si existe una habilidad natural es la de personificarse en el mismísimo Poncio Pilatos con lavada de manos y ese “es que la culpa no fue mía, (mi perro se comió mi tarea)”, y en el mas extremo de los casos: mentir.

Y aquí identifico a estos personajes:

1- La víctima, ese pobre desdichado que siempre tiene que cargar con los errores de los demas porque simplemente le gusta hacer el papel de víctima  y luego se anda quejando de que los otros no son capaces de hacer las cosas bien y que él tiene que hacerlo todo y que siempre esta alli para arreglar el desorden. Este es víctima porque quiere, o por vicio o por algún complejo de necesidad de atención o aprobación. “Es que juanito hizo eso y ahora me toca a mi arreglarlo”. En este perfil encajan perfectamente esos papás que no pueden ver al hijo sufrir un poquito y no lo dejan aprender de la vida. Por el contrario se meten a resolverle los problemas pensando que están haciendo un bien.

2- El sinvergüenza, el que le hecha la culpa a los demás en su cara aun cuando la culpa total o parcial es compartida por esta persona y quiere señalar y lavarse las manos de las consecuencias que puede y debe tener el cometer un error, cualquiera. Este no tiene arrepentimiento, ni cara y por supuesto tampoco vergüenza. Este personaje nunca da la cara y nunca tiene la culpa y es así porque no ha encontrado la horma de su zapato. Como quien dice, este sabe a qué marrano montársela. “No es mi culpa, es que fulanito dijo/hizo…” En este perfil encajan los hijos de la víctima, nunca aprendieron a hacerle frente a sus errores y siempre buscan a alguien que le arregle el desorden.

3- El pobrecito, que sufre con el error ajeno. Vive mortificado porque el otro la embarra y se da látigo porque no lo pudo ayudar. Este pobre diablo vive angustiado, estresado y mortificado esperando en que momento su vecino comete un error del que se debe lamentar. Este es ese que no sabe dejar ir y no entiende que cada quien es responsable de sus actos. En este perfil encajan los cara-de-lamento y aquellos que simplemente no tienen vida. Esas personas que viven a través de los demás, incluso de sus errores.

4- El mesías que ha llegado a salvarnos. Sublime, omnipotente y divino, nunca comete errores pero siempre tiene la solución a los tuyos. “Tranquilo que yo me encargo” es una de sus frases más célebres. Todos recurren a él pidiendo consejo, aún cuando ni siquiera lo necesiten. Lo rodean los perezoso desatendidos, esos que quieren que todo el mundo les diga que hacer. Y allí está, siempre con un as bajo la manga. En este perfil encaja todos esos que siempre las cosas le salieron bien por alguna alineación del cosmos durante su nacimiento y fue bañado con las aguas mágicas de la suerte. Además de que es un creído engreído claro está.

Uy si, yo encajo por ahí. Al menos alguna vez. ¿y usted?

PD: Si no se leyó la primera parte, aquí está.

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Se vende nevera…

…y lavadora, y un poco de cosas más, todas de segunda pero en buen estado. Interesados dejen su mensaje después de la señal

Beeeeeeeep

Dear Lorena Castañeda Bueno:

Congratulations! We are pleased to tell you that you are being recommended for admission to the graduate PhD program commencing September 1, 2012.

(… <Algunos detalles sobre el programa y esas cosas>)

We sincerely hope that you will accept this offer and pursue your academic studies with this department

Department of Computer Science

Faculty of Engineering

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De errores y arrepentimientos – Parte 1/3

Esta composición la he divido en 3 partes porque he encontrado que los errores y los arrepentimientos se clasifican en 3 formas diferentes que vale la pena ver por separado, por aquello de “que mamera esto tan largo”, así que dedicaré una entrada a cada una de ellas.

La primera parte es la más fácil de abordar y se llama:

Tu error, tu arrepentimiento

Ya lo dice el viejo y conocido refrán que habla de ver la paja ajena y no la viga en el ojo de uno o algo así, cuyo fin es decirnos claramente que para nosotros, los humanos, es una joda natural verle los errores a los demás y ayudarles a ahogarse en el arrepentimiento, y luego, como salvadores victoriosos ayudarles a superarlo. Simplemente un enigma del comportamiento humano que no podremos resolver, así que despotriquemos de él.

Y es que mire usted la destreza la que tenemos para verle los errores a los demás, la habilidad para señalarlos y lo cínicos para rajar de ellos. Siempre es muy fácil, porque además somos tan naturales que “chismosear” es un deporte internacional que se dedica en una gran proporcion (me atrevo a estimar así por encima basada en mi experiencia de ejecución y observación) a rajar de los errores que otros han cometido, y de postre, a rajar de lo arrepentidos que están.

Un error en los demás es como un negro empelotado en medio de una convención del Ku Klux Klan; fácil de encontrar, imposible de ignorar y hay que centrar toda nuestra atención allí, por lo menos hasta que aparezca otro. Pero el morbo de ver a otro arrepentido es a veces hasta enfermo y hay una relación satisfacción-enojo difícil de explicar pero que nos debate entre el “A mi nunca me pasaría algo así porque soy muy inteligente para cometer semejante bestialidad” y el “A mi me ha pasado pero cállese que no estamos hablando de mi”

“Ah, pero es que se lo buscó solito(a) y mirelo(a) como anda ahora, eso le pasa por pendejo” Porque ademas de todo no nos detenemos en la coma sino que además hay que calificarlo con algún adjetivo que determine el grado de alcoholemia cerebral que lo llevó a tomar tan desdichada decisión. Como dice el otro dicho, al caído caerle.

Pero claro, para todo hay público y por eso existen las gamas de colores. Hay unos que se vuelven unos artistas en el arte de cagarla embarrarla. Error tras error siguen cometiéndolos, el mismo y todas sus posibles variaciones, y lloran, y se revuelcan y se dan látigo preguntándose por qué Dios le hizo esto!. Cuando la respuesta es simple: por pendejo! a menos claro, que usted crea que su Dios tiene un sentido del humor bien negro  y enfermo que se la pasa haciéndole vainas y que se alegra con su desdicha. “Eso es culpa del destino”. Aterrice hermano! es SU error y por eso es SU arrepentimiento.

Y ahí estamos, espectadores del drama ajeno. Palco VIP para encontrar todas las otras alternativas, plan B, opciones, caminos, y universos paralelos en donde ese error no hubiera existido y entonces el nirvana de la felicidad estaría encontrado. “Es que si tan solo se pudiera devolver el tiempo…” pero no se puede, así que nada, de tripas el corazón y sigamos rajando.

Pero bien, como estamos en los extremos, entonces no se trata de ser un espectador pasivo  sino que también los hay espectadores activos-metidos siempre con una opinión, con una alternativa, con las respuestas mas obvias a la gran pregunta de “y ahora que hago???” que es la clásica durante un arrepentimiento. Es decir, el salvador llega! A veces (sobre todo en mi particular estilo de ser) me sobran las observaciones sobre el exceso de las lágrimas sobre la leche derramada, pero uno siempre conoce a alguien sale con un “si hubieras….”

Y no generalicemos, pero todos conocemos a alguien que encaja en alguno de estos perfiles, sin olvidar claro que nosotros mismos estamos dentro del grupo de los que conocemos.

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Nunca voy a crecer…. y tampoco hacerme más alta

No importa si me cepillo el pelo, me monto en tacones y me cuelgo un bolso, todos los que me conocen saben que soy una niña vistiéndose de grande, porque en el fondo y hasta en el exterior sigo siendo una peladita.

Así las personas crean que es hora de que siente cabeza, me case, tenga un trabajo serio, me compre un carro cero kilometros  y de a luz a unos cuantos mini-lolitos, estoy segura que cuando esas cosas pasen yo no voy a cambiar y seguiré yendo a la universidad a dictar clase en mis converse all star y mi canguro a la cintura.

Ser grande es aburrido.

¿Será que sufro de algún complejo psicológico asociado con Peter Pan?

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Llamadas equivocadas

ODIO a la gente patana, grosera, maleducada… que me llama porque ha marcado un numero equivocado y cuando digo: “no, lo siento, estas equivocado(a)” cuelgan sin siquiera decir “gracias” o “hasta luego”
… y hoy que estoy de mal genio

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